El panel es la parte pequeña. Lo que sube la factura son los postes, las fijaciones y, si no puedes taladrar, la estructura que tiene que aguantar el conjunto. Contar solo el panel es la forma más rápida de quedarse corto.
El panel
Los precios se mueven bastante por temporada, por proveedor y por entramado, así que damos órdenes de magnitud y no cifras cerradas. Una celosía extensible de madera de un metro por dos arranca en torno a los treinta y cinco euros. Un panel rígido de madera tratada de la misma medida está por encima. Los rollos de brezo son lo más barato con diferencia, y también lo que menos dura.
Lo que más mueve el precio dentro de un mismo material es lo tupido que sea el entramado: más listones por metro cuadrado es más material y más mano de obra, y es también lo que hace que oculte más. Tiene sentido que cueste más.
Los extras que casi nadie presupuesta
Aquí está la diferencia entre lo que uno calcula en la tienda y lo que acaba pagando en la caja.
Ponerla tú o pagarla
Hazlo tú si son paneles ligeros que se atan a una barandilla o se atornillan a un muro sano. Es un trabajo de una tarde y la mano de obra que te ahorras es real.
Págalo si hay que plantar postes en hormigón, si el paño es grande y expuesto al viento, o si hay que trabajar en altura. Un poste mal aplomado no se arregla: se saca y se vuelve a hacer.
Los paneles que sobran
Las medidas de catálogo y los huecos reales no se llevan bien. Para 3,4 metros con paneles de uno hacen falta cuatro y sobran sesenta centímetros, que hay que cortar o repartir solapando.
La calculadora de paneles hace esa cuenta antes de comprar, y de paso te dice cuántas fijaciones necesitas, que es el otro concepto que siempre se calcula por lo bajo.
El coste que se ve a cinco años
Es la comparación que casi nadie hace y la única honesta. Una celosía de madera barata sin tratar sale muy bien de precio y hay que cambiarla a los tres años. Una tratada en autoclave cuesta más y, con una tarde de lasur cada dos veranos, sigue ahí a los diez.
Sumando material y reposición, la barata deja de serlo enseguida. Salvo que la instalación sea deliberadamente temporal, que también es una razón legítima.
Antes de pedir precio
Decide qué entramado necesitas, porque es lo que determina cuánto oculta y cuánto cuesta: está en tipos de celosía. Y si es para un balcón con comunidad, asegúrate primero de que puedes ponerla: el presupuesto más caro es el de la celosía que hay que quitar.