Antes de comprar nada, comprueba si puedes. Una celosía anclada al pretil altera el estado exterior del edificio, y la Ley de Propiedad Horizontal tiene algo que decir sobre eso. Es el caso más buscado de esta web y también el que más disgustos da.
El permiso, primero
Sabemos que no es lo que has venido a leer. Pero el orden importa: el presupuesto más caro de esta web es el de la celosía que hay que quitar seis meses después de haberla montado.
El resumen en una línea: si la anclas al pretil o a la fachada, casi siempre necesitas la autorización de la comunidad, aunque el balcón sea de uso privativo tuyo. Si la apoyas dentro sin tocar nada, el asunto es bastante más defendible. Está todo, con el artículo delante, en ¿puedo poner una celosía en mi balcón?.
Sujetarla sin taladrar
Es la vía razonable en un piso, y funciona bien. Se ata el panel a la barandilla con bridas, unas seis por panel repartidas por todo el perímetro y no solo en las esquinas, que es donde falla la mayoría de las instalaciones caseras.
Dos detalles que marcan la diferencia: usa bridas resistentes a los rayos del sol, porque las blancas de interior se vuelven quebradizas en un verano y se parten todas a la vez; y aprieta sin llegar a deformar el listón, que si lo marcas ahí acabará rompiendo.
La otra opción sin taladrar es la celosía autoportante, sujeta a jardineras o con pies propios. Pesa más y ocupa más suelo, y a cambio no toca absolutamente nada del edificio.
A qué altura
La respuesta útil no es una medida, es un método: siéntate donde te vayas a sentar y mira hacia el punto desde el que te ven. La línea de visión desde una ventana de enfrente o desde la acera casi nunca pasa por donde uno supone, y una celosía veinte centímetros más baja de lo necesario no resuelve nada.
Dicho eso, cuanto menos sobresalga por encima del pretil, menos cambia la silueta del edificio y menos conversaciones vas a tener. Una celosía que se queda a la altura de la barandilla es la que menos problemas plantea.
El viento en un balcón
Un balcón en un cuarto piso recibe rachas que a nivel de calle no existen. Al cerrar los huecos de la barandilla estás creando una superficie que antes no estaba, y ese empuje lo aguantan las bridas.
Por eso en altura conviene un entramado algo más abierto: tamiza en vez de ocultar del todo, pero deja pasar el aire y no tira de los anclajes cada vez que sopla.
El desagüe, que es el detalle que nadie cuenta
El suelo de un balcón tiene una pendiente y un sumidero, y los dos tienen que seguir funcionando. Una celosía apoyada en el suelo contra el pretil, o una jardinera corrida pegada al borde, pueden cortar el paso del agua.
La consecuencia no es un charco: es agua entrando en la vivienda con la primera tormenta seria, o cayendo al balcón de abajo. Deja siempre unos centímetros libres en el arranque y comprueba por dónde corre el agua antes de fijar nada.
Qué comprar
Panel rígido, y de PVC o composite si el balcón está a la intemperie: es incómodo mantener madera colgado del pretil de un cuarto. El entramado, el que necesites según cuánto quieras tapar, y eso está en tipos de celosía.
Si prefieres que te lo resuelvan de una vez, el selector cruza tu caso concreto, incluida la parte del permiso, y te dice qué encaja.