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Celosía de aluminio

La celosía de aluminio es la respuesta técnica al sol: lamas orientadas según la fachada, que bloquean la radiación alta del verano y dejan pasar la baja del invierno. Cuando el control solar hay que calcularlo, es esta.

Fachada cubierta de lamas horizontales de aluminio que filtran el sol
Lamas horizontales cubriendo la fachada entera. El ángulo no es estético: sale del recorrido del sol en ese sitio. Foto de Jan van der Wolf (pexels).

Por qué el aluminio

Porque permite lo que los otros materiales no: piezas largas, delgadas y ligeras. Una lama de aluminio extruido cubre varios metros sin apoyos intermedios y pesa poco, así que la subestructura es sencilla y se puede montar sobre fachadas existentes.

Añade dos ventajas prácticas: no se oxida, y el lacado permite cualquier color con una durabilidad muy alta.

Fijas u orientables

Fijas cuando el ángulo se puede calcular una vez y darlo por bueno. Son más baratas, no tienen mecanismo que se estropee y no piden mantenimiento. Es lo que encaja en fachada sur, donde el sol de verano siempre llega alto y el de invierno siempre llega bajo.

Orientables cuando la misma fachada recibe el sol en ángulos muy distintos, que es lo que pasa al este y al oeste. Ahí una lama fija o tapa siempre —y te quedas sin luz— o no tapa nunca. El precio es el mecanismo, que hay que mantener y que algún día falla.

El ángulo lo decide el sol, no el alzado

Es el punto que separa una celosía que funciona de una que solo se ve bien. El ángulo de la lama sale de un cálculo de recorrido solar para esa latitud y esa orientación: se busca interceptar el sol alto de verano y dejar pasar el bajo de invierno, cuando el calor se agradece.

Poner las mismas lamas con el mismo ángulo en las cuatro fachadas queda muy homogéneo en el alzado y desperdicia la mitad del efecto. Al norte, directamente, la celosía no está controlando nada: está ahí por lenguaje o por privacidad, que también es una razón, pero conviene saberlo.

Mantenimiento y dilatación

El aluminio se mueve con la temperatura, y una lama de varios metros se mueve de forma apreciable. Los anclajes tienen que permitirlo: si se atornilla todo rígido, la lama pandea o rompe el punto de fijación.

En mantenimiento pide poco: limpieza y revisión de los mecanismos si son orientables. Y previsión de acceso, que es lo que se olvida en proyecto y luego cuesta un camión cesta cada vez.

Frente a la cerámica y al hormigón

El aluminio gana cuando el control solar tiene que ser preciso, cuando hay que montar sobre algo existente y cuando el peso importa.

La cerámica gana en carácter, en integración con la construcción tradicional y en envejecer bien.

El hormigón gana en durabilidad bruta y en olvidarse durante décadas.

Las cuatro funciones que comparten los tres están en la página de arquitectura.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un brise-soleil?

Es el nombre francés, literalmente «rompe-sol», de un elemento de fachada formado por lamas que interceptan la radiación solar antes de que llegue al hueco. Lo popularizó Le Corbusier a mediados del siglo XX y hoy se usa como sinónimo de celosía de lamas para control solar.

¿Lamas fijas u orientables?

Fijas si la orientación es constante y el ángulo se puede calcular una vez: son más baratas, no tienen mecanismo que falle y no piden mantenimiento. Orientables cuando la fachada recibe sol en ángulos muy distintos a lo largo del día, típicamente al este y al oeste, donde una lama fija o tapa siempre o no tapa nunca.

¿Qué ángulo tienen que tener las lamas?

El que corresponda a la latitud y a la orientación de esa fachada, no el que quede bien en el alzado. Es un cálculo de recorrido solar: se busca cortar el sol alto del verano y dejar pasar el bajo del invierno. Ponerlas todas iguales en las cuatro fachadas es el error más común y desperdicia la mitad del efecto.

¿El aluminio se calienta y transmite el calor al edificio?

La lama se calienta, sí, pero está separada del cerramiento y con aire en medio, así que ese calor se disipa por convección en vez de entrar. Ese es precisamente el motivo de que la celosía vaya separada del muro y no pegada a él.