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Celosía de hormigón

El bloque de celosía de hormigón es la opción de menos mantenimiento y más peso. Aguanta la intemperie durante décadas sin que nadie haga nada, y a cambio exige una estructura que lo sostenga.

Muro de bloques de hormigón calados con forma de estrella, en una fachada
Bloques calados aparejados. El dibujo lo da la pieza, repetida cientos de veces, y ahí está su fuerza y su límite. Foto de Sphinxx69 (pexels).

Qué es y qué formatos hay

Una pieza prefabricada con uno o varios huecos, que se monta con mortero igual que un bloque convencional. Al aparejarse, los huecos forman un dibujo continuo.

Hay geometrías para todos los gustos: cuadrícula simple, formas geométricas caladas, piezas que combinan lleno y vacío en la misma unidad. Lo importante al elegir es que el dibujo se va a repetir cientos de veces, así que una forma que resulta simpática en el catálogo puede ser agotadora en un paño de veinte metros.

Lo que hace bien

Dura sin que nadie lo cuide. No hay tratamiento, ni repaso, ni sustitución de piezas por degradación. Es la solución que se pone y se olvida, y en un edificio de uso público eso vale mucho.

Regula la temperatura. Su masa amortigua las oscilaciones térmicas: se calienta despacio y se enfría despacio.

Amortigua el ruido. Un paño calado no es una barrera acústica, pero rompe la transmisión directa mejor que una celosía ligera.

Estas tres características las describen fabricantes del sector, como Prefabricados de Hormigón SAS 1900. Lo que sigue es el contrapeso que ellos no cuentan.

Lo que nadie te dice: el peso

Es la conversación que hay que tener al principio y no cuando llega el presupuesto. Un paño de bloques de hormigón pesa órdenes de magnitud más que una celosía de madera o de aluminio.

De ahí se derivan tres cosas: necesita un apoyo capaz de recibir esa carga, necesita armado vertical en paños de cierta altura porque un muro calado no trabaja como uno macizo, y no es una solución que se añada a un edificio existente sin que alguien compruebe si aguanta.

Si lo que buscas es tapar un patio o dar intimidad a una terraza en un edificio que ya está construido, es muy probable que la respuesta correcta no sea el hormigón.

Cómo se monta

  1. Replanteo cuidadoso: el dibujo se repite, así que un error se multiplica.
  2. Apoyo o zuncho capaz de recibir la carga del paño.
  3. Aparejo con mortero, cuidando la junta, que aquí se ve entera.
  4. Armado vertical embebido en los huecos, si el cálculo lo pide.
  5. Remates laterales y superior, que es donde se nota si hubo proyecto o no.

Acabados

El gris de fábrica es el más honesto y el que mejor envejece. Se puede pintar con productos transpirables para exterior, y de hecho el blanco es el acabado con el que se popularizó en la arquitectura moderna de mediados de siglo.

Cuidado con una cosa: pintar añade mantenimiento a un material que no lo pedía. Si el color es importante, mira primero los bloques coloreados en masa.

Cuándo elegirlo y cuándo no

en obra nueva, en paños grandes, en edificios de uso público y cuando nadie va a mantener nada durante treinta años.

No en rehabilitación ligera, sobre estructuras existentes sin comprobar, ni cuando hay que poder desmontarlo. Para esos casos, el aluminio o la cerámica encajan mejor, y la comparación completa está en la página de arquitectura.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un bloque de celosía de hormigón?

Una pieza prefabricada de hormigón con uno o varios huecos calados, pensada para montarse con mortero como un bloque normal. Al aparejarse, los huecos de cada pieza forman un dibujo continuo. Se fabrica en muchas geometrías, desde la celosía de cuadrícula hasta formas más elaboradas.

¿Necesita cimentación una celosía de hormigón?

Sí, y es lo que casi nadie cuenta hasta que llega el presupuesto. Un paño de bloques de hormigón pesa mucho más que cualquier celosía de madera o de aluminio, así que necesita un apoyo capaz de recibir esa carga y, en paños altos, armado vertical. No es una solución que se pueda añadir a lo que ya hay sin comprobarlo.

¿Qué mantenimiento pide?

Prácticamente ninguno, y es su mayor virtud. El hormigón aguanta la intemperie durante décadas sin tratamiento. Lo único a vigilar son las juntas de mortero y, con el tiempo, la aparición de eflorescencias o de suciedad en las zonas donde el agua escurre siempre por el mismo sitio.

¿Se puede pintar una celosía de hormigón?

Se puede con pinturas para exterior transpirables, y muchas se pintan en blanco, que es como se popularizaron en la arquitectura moderna. Ten en cuenta que pintar añade mantenimiento a un material que no lo pedía, así que si el color importa mucho conviene mirar antes los bloques ya coloreados en masa.